Skip to main content

Banco Pichincha: Crónica de una venta anunciada


LOS INICIOS

El Banco Pichincha tiene sus inicios en el Banco Financiero, fundado en 1964 como Financiera y Promotora de la Construcción (FINANPRO), responsable de la financiación de viviendas peruanas. En 1986, con el objetivo de ampliar sus servicios y adaptarse a las necesidades crecientes del mercado, FINANPRO se transforma en una institución bancaria. Este cambio implicó no sólo la ampliación de la oferta de productos (créditos personales, empresariales y otros) sino también una reestructuración interna para cumplir con los estándares regulatorios y de supervisión bancaria en Perú.

En 1996, el Grupo Pichincha de Ecuador compró el Banco Financiero, sin alterar el nombre de la institución para no generar expectativas en la sociedad. El banco se consolidó en el mercado peruano, extendiendo su red de agencias y diversificando sus líneas de crédito. Se enfocó en captar tanto a clientes particulares como empresariales, lo que le permitió crecer en volumen de colocaciones y depósitos.

EXPANSIÓN DE LA CARTERA: NUEVOS CLIENTES - NUEVOS PROBLEMAS

Con la llegada de la globalización y la intensificación de la competencia en el sector financiero, el banco adoptó una estrategia de crecimiento a través de alianzas y adquisiciones. Durante este período se establecieron convenios que fortalecen su presencia en segmentos específicos y se incorporaron nuevas líneas de negocio.

Banco Financiero, con el objetivo de tener mayor presencia en el sector financiero, decidió incrementar su cartera de clientes mediante la adquisición de entidades con dificultades económicas, pensando que podría sacar a flote a dichas entidades. Estas entidades fueron:

  • NBK Bank: Un banco que enfrentaba problemas financieros antes de su adquisición, y que poseía un alto nivel de morosidad, lo que se volvió una inversión altamente riesgosa.

  • Amerika Financiera: Otra entidad con problemas de alta morosidad y problemas en sus ratios de solvencia, la cual se fusionó con Banco Financiero por fines administrativos.

En lugar de favorecer estas adquisiciones a Banco Financiero, lo que logró solamente fue absorber la pesada cartera de créditos que tenían NBK Bank y Amerika Financiera, la cual nunca se pudo sanear ni trabajar de forma exitosa

En 2018, el Banco Financiero decidió cambiar su nombre a Banco Pichincha, con la intención de tapar la mala imagen ocasionada por las malas decisiones financieras. Esta fue una oportunidad para proyectar solidez en el mercado. 

EL GRAN PROBLEMA DE LA RENTABILIDAD

A lo largo de su historia, Banco Pichincha ha tenido una evolución financiera marcada por recuperaciones, mediante el aporte de sus accionistas, y crisis profundas de rentabilidad. 

2000 - 2005: Primeras pérdidas y una recuperación gradual

En el año 2000, Banco Financiero comenzó con utilidad neta de 783 mil soles, la cual se redujo significativamente en 2001, con pérdidas de 12.9 millones de soles, esta situación se debió a la adquisición de activos y pasivos de NBK Bank, una mala inversión. Para los siguientes años, logró revertir la situación, para 2005 el banco alcanzó 27.5 millones, su mejor desempeño hasta ese momento.

2006-2015: Expansión y consolidación de rentabilidad 

Tras la recuperación de 2005, el banco mantuvo un crecimiento sostenido. En 2006 y 2007, las utilidades fueron positivas de 19.3 millones en promedio. En 2008, las utilidades incrementaron a 31.9 millones, sin embargo, en 2009 cayeron a 17.7 millones aunque en 2010 volvió a repuntar con 32.9 millones. La tendencia continuó durante los siguientes años:

  • 2011: 33.8 millones

  • 2012: 43.6 millones

  • 2013: 56.2 millones

  • 2014: 64 millones

  • 2015: 72 millones

Durante este periodo, Banco Financiero se consolidó en el mercado, aunque sin llegar a competir con los principales bancos peruanos.

2016 - 2019: Cambio de identidad y pérdidas inevitables

En 2016 empezó la desaceleración en sus utilidades, cayeron a 33.009 millones. En 2017, sus utilidades fueron de solo 20.568 millones, lo que reflejó una caída considerable respecto a su periodo de expansión.

En 2018, se cambió el nombre a Banco Pichincha, y en ese año, se registró 51.013 millones, se pensó que esta situación continuaría y sería un aspecto positivo para el banco. El 2019 fue el último intento de recuperación, con 55.326 millones. A partir de este momento solo se presentaron escenarios de crisis.

2020-2024: Colapso financiero y rentabilidades en rojo

En el 2020, en un contexto de crisis sanitaria de COVID-19, Banco Pichincha registró el fin de año con pérdidas de 18.016 millones. Sin embargo, esta crisis sanitaria agravó la situación financiera débil que presentaba el banco, así en 2021, las pérdidas se dispararon a 97.771 millones, evidenciando una crisis total.

Aunque en 2022 el banco intentó recuperarse, logrando rentabilidades positivas de 5.059 millones, fue una recuperación insignificante. Para 2023, las utilidades se redujeron a sólo 631 mil soles, durante este tiempo el banco quedaba fuera prácticamente de la competencia con los bancos afines.

Al tercer trimestre de 2023, el indicador de utilidad operativa sobre activos ponderados por riesgo se situó en -5,7%, una mejora respecto al -8,9% del cuarto trimestre de 2022. Sin embargo, esta mejora se debió principalmente a la venta de cartera a la matriz; sin estas transacciones, el indicador habría empeorado.

En respuesta a estos desafíos, Banco Pichincha implementó un plan estratégico para el periodo 2023-2025, enfocado en aumentar su participación en la banca mayorista, productos hipotecarios, préstamos por convenio y créditos personales dirigidos a clientes con perfiles de bajo riesgo crediticio.

A pesar de estos esfuerzos, la entidad continúa enfrentando desafíos en términos de rentabilidad y calidad de activos. 

En 2024, según la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), la rentabilidad patrimonial (ROE), un indicador esencial para evaluar la eficiencia y rentabilidad desde el punto de vista de los accionistas evidenció un desempeño a nivel general de las entidades financieras, positivo, pasando de 14.3 % en 2023 a 15.3 % en 2024.  Sin embargo, aunque los accionistas decidieron aportar capital social, durante el mes de setiembre con el objetivo de mejorar la situación financiera, Banco Pichincha, destacó por ser la entidad con mayores pérdidas, registrando un saldo negativo de S/58.613 millones y un ROE de -5.1 % al cierre del año 2024, confirmando su colapso financiero.

¿QUÉ LE ESPERA A BANCO PICHINCHA? - COMPARACIÓN CON EL CASO BANCO AZTECA: ¿TERMINARÁ IGUAL?

La crisis financiera de Banco Pichincha presenta similitudes con el caso de Banco Azteca (2020), lo que hace válida su comparación para predecir posibles comportamientos financieros. Ambas entidades registraron pérdidas millonarias y operaron con rentabilidades negativas.

Comparación de Pérdidas y ROE:

  • Banco Pichincha en 2024: pérdidas de 58.6 millones de soles, ROE de -5.1%.

  • Banco Azteca en 2020: pérdidas de 52.9 millones de soles, ROE de -1.4%.

La similitud más grande radica en que Banco Azteca registró una reducción de activos y pérdidas continuas antes de su venta, mientras que Pichincha sigue acumulando pérdidas sin un claro objetivo.

Ambos bancos dependen de aportes de capital por parte de sus accionistas, lo que indica un modelo financiero poco sostenible.

Estrategias y Alternativas:

  • Reestructurar sus operaciones para mejorar la rentabilidad.

  • Recibir más inyecciones de capital para sostenerse.

  • Venderse o fusionarse con una entidad más fuerte.

Antes de la venta de Banco Azteca, Grupo Elektra optó por retirar el banco del mercado peruano; en 2020, se vendió a un grupo de accionistas peruanos, permitiendo una transición ordenada y la transformación de la entidad en Alfin Banco. Banco Pichincha enfrenta un dilema similar y debe considerar cuidadosamente sus opciones para evitar un colapso financiero total.

PERSPECTIVAS FUTURAS DE BANCO PICHINCHA

El futuro de Banco Pichincha depende de implementar un plan eficaz que controle el deterioro de su cartera y optimice su estructura operativa. La transición a un modelo de banca digital será crucial para mantenerse competitivo, ofreciendo eficiencia operativa, reducción de costos y mejora de la experiencia del cliente.

Búsqueda de Inversionistas:

La búsqueda de inversionistas interesados será esencial para su recuperación financiera. Es probable que el banco necesite una inyección sustancial de capital para estabilizar sus operaciones y financiar su transición digital. La capacidad para atraer capital dependerá en gran medida de la percepción del mercado sobre su plan estratégico y su potencial para recuperar la rentabilidad.

Proyecciones de Fitch Ratings:

Fitch Ratings proyectó en marzo de 2024 que el banco podría reducir sus pérdidas operativas en el mediano plazo mediante una mayor generación de ingresos y menores costos de financiamiento. Sin embargo, es esencial que el banco controle el deterioro de su cartera y optimice una estructura más eficiente, especialmente con la implementación de su modelo de banca digital.

Rentabilidad y Calidad de Activos:

Para lograr una recuperación sostenible, el banco debe centrarse en mejorar la calidad de su cartera de préstamos y reducir los niveles de morosidad. La optimización de la estructura operativa y la reducción de costos también serán cruciales para recuperar la rentabilidad.

La situación es crítica, pero no imposible. Banco Pichincha debe aprender de casos como el de Banco Azteca y tomar decisiones estratégicas para asegurar su estabilidad a largo plazo. Si logra implementar con éxito estas estrategias, podrá superar la crisis actual y restablecer su posición en el mercado financiero peruano.


Autores:
Jorge Tume
Alfredo Ramirez

Comments